viernes, 13 de noviembre de 2020

Articulación de 6to con el Secundario N°90


Expectativas, sueños, deseos de nuestros estudiantes de 6to para el próximo año que les toca arrancar en la Escuela Secundaria
mirá el video para ver que piensan ...




 

 

LA COMUNICACIÓN – SIGLO XXI

 


Difundieron las primeras imágenes tomadas por el

Saocom 1B

¿QUÉ ES EL SAOCOM 1B?

 

Es el satélite argentino que fue puesto en órbita el 30 de agosto pasado. 

En estos días la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, presentó las primeras imágenes captadas por el satélite. (Podés verlas en este enlace https://www.telam.com.ar/notas/202011/533940-estas-son-las-primeras-imagenes-tomadas-por-el-satelite-argentino-saocom-1b.html)

 

Los científicos y científicas argentinos diseñaron El Saocom 1A y 1B especialmente para identificar pequeñas variaciones de la humedad en el suelo y dar soporte ante situaciones de emergencia.

 

Aquí, una infografía para conocer un poco más sobre la misión espacial argentina





Los satélites artificiales y muchas preguntas para contestar…

Antes de ver el video proponemos que pienses y escribas todas las preguntas que se te ocurran con respecto a los satélites; luego, al ver el video, ¡ojalá logres contestarlas a todas! 



https://www.youtube.com/watch?v=zkIhf9NTnSU

 

¿Podemos ver los satélites artificiales desde la Tierra?





https://www.youtube.com/watch?v=iPrRB1yowpE

 

Aquí te dejamos el enlace para que veas cómo se puso en órbita el primer satélite de comunicaciones ARSAT-1,  100% argentino




https://www.youtube.com/watch?v=GPtkEKL6gfw

 

 

SI QUERÉS, PODÉS CONTARNOS QUÉ FUE LO QUE MÁS TE SORPRENDIÓ …

Jardín 913 inscripción ciclo 2021



 

jueves, 12 de noviembre de 2020

 



¡SEGUIMOS FESTEJANDO EL DÍA DE LA TRADICIÓN!

 

¡ATENCIÓN! ESTE GAUCHO LLAMA CON EL BOMBO

A LOS QUE ESTÁN EN EL CAMPO Y LOS QUE VIVEN EN LA CIUDAD



 





 

 

Y NOS DA ALGUNOS CONSEJOS MATEROS…

Coronavirus: no compartas el mate, la bombilla y el termo

 


Empezá a beber de tu propio mate, con tu bombilla y termo
.

Hay muchas formas alternativas para tomarlo, como un rico mate cocido o un trago matero.
Así como no hay que compartir los cubiertos o los vasos, es muy importante que no compartamos el mate.

 

Tengamos conciencia, seamos responsables y cuidémonos entre todos.


Coronavirus: cómo limpiar mate, termo y bombilla

Recordá que en los tiempos que corren, tomamos mate individualmente y si podemos, desde casa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su manual de manipulación de alimentos, define estas normas para el correcto lavado de utensilios y así lograr un correcto lavado y asepsia:


Raspá residuos sólidos.

Lavá con agua y detergente.

Enjuagá con agua potable (¡nunca reutilices el agua usada!).

Desinfectá sumergiendo en agua caliente (80°C) por 1 minuto o con hipoclorito/ lavandina (1 cucharada sopera -15 cm³ – por 5 litros de agua) por 5 minutos.

Secá al aire (no utilizar trapos ya que pueden estar contaminados).

Tanto el mate, como la bombilla y el termo, pueden ser considerados como utensilios.

 

https://yerbamateargentina.org.ar/coronavirus-como-limpiar-mate-termo-y-bombilla/

 

Y EL BOMBO TAMBIÉN NOS INVITA A CONOCER LA LEYENDA DE LA YERBA MATE

ENTERATE INGRESANDO A LA BIBLIOTECA ESCOLAR “Wolf Schconlik”

martes, 10 de noviembre de 2020

 

10 de noviembre

Día de la Tradición

Nacimiento de José Hernández

¿QUÉ ES LA TRADICIÓN?

Te invitamos a ver el siguiente video para conocer la respuesta…



https://www.youtube.com/watch?v=CUcVjZ-3TGs

Tradición argentina en imágenes

 

¿POR QUÉ SE CELEBRA EL 10 DE NOVIEMBRE?

El Día de la Tradición se celebra el 10 de noviembre, día que nació el escritor José Hernández, defensor del arquetípico gaucho y autor del inmortal "Martín Fierro", obra cumbre de la literatura gauchesca, relato en forma de verso de la experiencia de un gaucho argentino, su estilo de vida, sus costumbres, su lengua y códigos de honor.





¿QUÉ TRADICIONES TIENEN EN TU FAMILIA?

SI QUERÉS, PODÉS CONTARNOS EN LOS COMENTARIOS…

 

 

¿FESTEJAMOS EL DÍA DE LA TRADICIÓN EN NUESTRO PAÍS?

 



 

ESTA VEZ SON LOS RASGUIDOS DE LA GUITARRA CRIOLLA

QUE NOS INVITAN…

 

 

 

A CONOCER LA OBRA CUMBRE DE LA LITERATURA GAUCHESCA:

“MARTÍN FIERRO” DE JOSÉ HERNÁNDEZ.




 INGRESÁ A LA BIBLIOTECA ESCOLAR “Wolf Schconlik”

 Y DESCUBRÍ ESTA HISTORIA QUE

NO REPRESENTA A LOS ARGENTINOS

EN EL MUNDO

 

lunes, 9 de noviembre de 2020

4to grado

 

BARBANEGRA Y LOS BUÑUELOS


Lo que casi nadie sabe es que a bordo del barco del pirata Barbanegra viajaba su mamá. Doña Trementina Barbanegra —así se llamaba la señora— trepó por la escalerilla del Chápiro Verde una mañana en que su hijo estaba a punto de hacerse a la mar. Subió para alcanzarle el tubo del dentífrico concentrado que el muy puerco se olvidaba.

El barco soltó amarras y nadie notó sino hasta tres días después que la señora estaba a bordo.

—¡Madre! —dijo Barbanegra al verla.

—¡Hijo! —dijo Trementina.

Y se quedó.

El amanecer, el mediodía y el crepúsculo la encontraban en cubierta sentada sobre un barrilito de ron antillano atenta a los borneos del viento, vigilando el laboreo de las velas y desparramando advertencias a voz en cuello. Nadie como ella para husmear la amenaza de los furiosos huracanes del Caribe, a los que bautizó con los nombres de sus primas: Sofía, Carla, Berta, Margarita...

Mientras tanto, tejía. De sus manos habilidosas salían guantes, zoquetes de lana, pulóveres y bufandas en cantidad. Los hombres de Barbanegra, abrigados como ositos de peluche, sudaban bajo el sol del trópico. EL jefe pirata impuso castigos severos a los desagradecidos que se quejaban.

La cosa es que Trementina estaba ahí; día tras día meciéndose a la sombra de la vela mayor con los pies colgando del barrilito y sermoneando al loro cuando no se expresaba en correcto inglés.

Pero además —y este es el asunto que importa— la señora Barbanegra hacía buñuelos.

Una vez por semana se zambullía en la cocina del Chápiro Verde y forjaba una media tonelada de buñuelos; que eran muchos, pero no tantos si se considera el peso de cada uno. La mayor parte se comía a bordo, el resto se cambiaba en las colonias inglesas por sacos de buena pólvora.

El último amotinamiento —lo mismo que los tres anteriores— se había producido a causa de los buñuelos.

Un artillero veterano dijo que prefería ser asado vivo por los caníbales de la Florida antes que comer uno más de aquellos adoquines. Efectivamente, cuando lo desembarcaron en la Florida se sintió el más feliz de los hombres.

Más que comerlos, había que tallarlos con los dientes. Se sospechaba que estaban hechos con harina de caparazón de tortuga y al caer en el estómago producían el efecto de una bala de cañón de doce pulgadas.

A Barbanegra le encantaban.

En Puerto Royal compraron una partida de polvo de hornear para hacer más livianos los buñuelos, pero no sirvió de nada. La tripulación del Chápiro Verde había perdido todos los dientes. Ya nadie era capaz de sujetar el sable con la boca cuando saltaba al abordaje. Los hombres más rudos terminaron comiendo el pescado con pajita.

Barbanegra, en cambio, devoraba un buñuelo tras otro con formidable gula. Su madre, que vivía retándolo por esos atracones, terminó prohibiéndole que comiera más de cuarenta por día.

Hasta que sucedió lo que sigue.

Una madrugada de julio el vigía avistó un barco.

—Es francés —dijo Trementina Barbanegra sin levantar los ojos del tejido—. Les vengo diciendo que es peligroso andar por estos lugares. ¡Pero para qué! Si me hicieran caso... etcétera, etcétera...

En efecto: era la nave del capitán Jampier.

El capitán Jampier no podía ver a Barbanegra ni en la sopa.

Los dos barcos se aproximaron amenazantes. Ninguno estaba dispuesto a regir el combate. Las tripulaciones hormiguearon por la cubierta amontonando municiones y afinando los trabucos.

—¡Te voy a hacer picadillo! —gritó el pirata inglés.

—¡Y yo te voy a hacer paté! —le contestó el francés.

Los hombres de uno y otro bando aullaron para infundirse coraje y meter miedo a la vez.

Cuando las naves estuvieron a poca distancia volaron los garfios de abordaje y en minutos las dos quedaron pegadas como siamesas.

Todos los franceses saltaron al barco inglés y todos los ingleses al barco francés.

Los capitanes entendieron que así no se podía pelear. Ordenaron a sus tripulaciones dividirse; la mitad de cada una volvió a su respectivo barco para iniciar el combate. Y se inició.

Silbaban los sables. Tosían las armas de fuego. Sangraban los hombres por las narices y escupían muelas. Arreciaban los graznidos histéricos del loro y las protestas de mamá Trementina que trataba de proteger sus ovillos de lana. ¡La pelea era feroz!

Barbanegra y Jampier, desde los puentes de mando, se medían con la mirada.

Lenta, sigilosamente, con movimientos de babosa, cada uno fue acercando la mano a la cintura donde guardaba la pistola.

En lo más recio del combate los piratas advirtieron lo que iba a suceder: sus capitanes estaban a punto de enfrentarse en un duelo personal. Dejaron de combatir.

Todos los ojos en compota se posaron sobre esos dos demonios: Barbanegra y Jampier, Jampier y Barbanegra.

Durante cinco minutos nadie respiró.

La vista es demasiado lerda para percibir lo que pasó entonces. Las dos pistolas hicieron fuego al mismo tiempo.

¡¿Y?!

Un aro voló de la oreja izquierda de Jampier y se perdió entre los atunes del fondo del mar.

¡Pero su bala había dado en el pecho de Barbinegra!

Ustedes pensarán: murió.

No, no murió.

¡Un buñuelo! ¡Un bendito y providencial buñuelo se interpuso entre la bala y su cuerpo! Debajo de la tricota de lana Barbanegra había escondido un buñuelo de los que preparaba su madre, robado de la cocina la noche anterior. Al chocar con él, la bala se deshizo como un supositorio de glicerina sin herir al pirata.

Los hombres del inglés aullaron de felicidad. Locos de contento vivaban a su jefe y bailaban en una pata aunque fuese de palo.

¡No lo podían creer!

Jampier no entendió nada, pero rabiaba.

El combate se suspendió hasta nueva fecha y cada uno se fue por su lado.

Esa noche en el Chápiro Verde atronaron las canciones piratas festejando el episodio hasta que mamá Trementina mandó a dormir a todo el mundo.

Al día siguiente se creó la orden del Buñuelo y desde entonces todos los hombres de Barbanegra llevaron uno colgando sobre el pecho.

Y dicen que eso los volvió invulnerables.



FIN


Barbanegra y los buñuelos
WOLF, Ema
Buenos Aires: Colihue, 1994. Col. Libros del Malabarista

 



 

Destacado del día

Mensaje de nuestra Directora Claudia a las familias de la E.P 26